Sí, el mejor disco para escuchar en este
crispado 2012 se grabó hace 35 años. Ahora que empiezan a publicarse las listas
con los álbumes más relevantes de la temporada, desde aquí nos postulamos: The Clash, de 1977. ¿Una gracieta? No
tanto. Se trata de poner el foco sobre un aspecto bastante llamativo: dónde
están las canciones, dónde se encuentran las obras musicales (conceptuales, por
qué no) concebidas a pie de calle, que hablen de los tiempos perros que
soportamos. Pues aquí está: el debut de los The Clash, un disco seco, visceral,
social, cantado y tocado con la vena hinchada. Gritado.
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